Archivo de Agosto 2007

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Espiritualidad del antiimperialismo

Agosto 28, 2007

Jon Sobrino

1. El imperio, ídolo omniabarcador

Imperio e imperialismo parecían palabras muertas, pero la realidad las ha resucitado. Hoy no basta hablar de opresión y de capitalismo para describir la postración de las grandes mayorías de este mundo. El Norte y las multinacionales lo someten, como no se había conocido antes. Y muy en especial Estados Unidos. Es el imperio actual.

Impone su voluntad sobre todo el planeta, con un poder inmenso, guiado por el pathos del triunfo, en todos los ámbitos de la realidad y a través de todo: economía que no piensa en el oikos, industria armamentista y su control, comercio inicuo e injusto, información manipulada o mentirosa, guerra cruel, terrorismo con apariencias legales y barbarie sin miramientos, irrespeto y desafío al derecho internacional, violación de los derechos humanos cuando es necesario, destrucción de la naturaleza… A la larga lo más grave es quizás la contaminación del aire que respira el espíritu humano que se impone en el planeta: la exaltación del individualismo y del éxito, como formas superiores de ser humano, y el irresponsable disfrute de la vida como algo que no admite discusión, sin reparar en recursos (de modo que un deportista, cantante o actor de cine puede ganar lo equivalente a un alto porcentaje del presupuesto nacional de una país subsahariano).

Todo esto asusta, y sin embargo el imperio proclama que es bueno que el mundo sea así. Es buena noticia, eu-aggelion; el advenimiento del fin de la historia, el eschaton; la aldea global, la basileia tou Theou. El ser humano de hoy es afortunado de vivir en este mundo, y el imperio tiene la misión divina de defenderlo y extenderlo.

No se habla de teocracia, pero el imperio es concebido desde categorías religiosas. Como la divinidad, goza de ultimidad y exclusividad. A la acumulación de poder no se le pueda tildar de peligro que tiende a destruir al débil, sino que es expresión de la realidad divina e instrumento que garantiza su presencia en el mundo. Como la divinidad, también el imperio ofrece salvación, cuya forma suprema es el buen vivir. No admite discusión, y nadie puede impedirlo. Exige una ortodoxia y un culto, y, sobre todo, como Moloch, exige víctimas para subsistir. ¿Y los pobres de este mundo? Sólo les quedan las migajas de Lázaro.

Asusta la maldad imperial y asusta su desvergüenza. Y entonces viene la pregunta: ¿Y nosotros, qué hacer? La respuesta la da Pedro Casaldáliga en la presentación de esta misma Agenda Latinoamericana’2005: “Contra la política opresora de cualquier imperio, la política liberadora del Reino”.

Otros concretarán los contenidos, teorías y praxis de esa política liberadora. Nosotros nos concentrarnos, tal como nos ha pedido la Agenda Latinoamericana’2005, en la espiritualidad antiimperialista, es decir, el viento, el impulso, el espíritu, que mueve a los seres humanos a luchar contra el imperio y transformarlo en el reino de la fraternidad.

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Navarra en venta, sainete en tres actos

Agosto 27, 2007

por uxue barkos

“ALGO huele a podrido en el reino de Dinamarca…” Hamlet , acto I.

Nos lo quisieron contar como un drama shakesperiano -Navarra, el ser o no ser de España- pero ni los actores, ni la trama elegida por los urdidores tienen categoría tal: el manido y pobre “Navarra se vende” ha quedado en un mal sainete. Tan malo en su estructura, que una vez concluido ni tan siquiera dibuja con un mínimo de nitidez el desenlace: tenemos presidente, pero investido bajo la amenaza de la moción de censura; tenemos presidente, pero que en su misma investidura amenaza con adelanto electoral. Y para colmo de incoherencia soez, estos son los argumentos de quienes han querido disfrazar su papel en el sainete con la escenografía de la estabilidad. Por el contrario, y como siempre, el único pagano de la situación el ciudadano. Esta vez, los hombres y mujeres de Navarra.

primer acto

La manifestación

Como prólogo, los meses interminables de alerta, o más que alerta alarma ante la hipotética venta que Zapatero haría de Navarra como pago político en las conversaciones con ETA. Meses de alarma y miedo que sin embargo no iban más allá del amago… ¡porque todo era prólogo! El sainete no comenzaría hasta no tener dibujado bien nítido el horizonte de las elecciones. Y llegó el día. 17 de marzo, una convocatoria multitudinaria para sacar a escena el miedo bien calculado con el que manejar el escenario pre-electoral. De nada valía el final de facto del alto el fuego; de nada por lo tanto el final del supuesto peligro anunciado. Había que escenificar en Pamplona un ejercicio de fuerza sacando el miedo a la calle. Y lo hicieron: escenografía pintoresca -boinas rojas desempolvadas conviviendo con toro-osbornes neoimperiales-; ordenamiento puntilloso y forzado de la jerarquía foral en primera fila y la central en segunda; alguna corbata convergente y despistada; y como colofón -quedará para los restos- en las mesitas de oferta de banderas, precio sólo para la rojigualda. Un escenario colorista y pinturero tanto como los monólogos, todos ellos sólo uno en el mensaje: Navarra seguía en peligro hasta las elecciones, porque los socialistas, porque Zapatero estaba dispuesto a vender Navarra a los terroristas.

segundo acto

Las elecciones, Navarra objeto-sujeto

Y sobre los ecos del primer acto se construyó el segundo… ¡en dirección contraria! Ahora los socialistas eran el socio necesario. Sólo ellos, sólo Zapatero podía asegurar el futuro de Navarra, eso sí: en la dirección marcada por UPPN . El otrora responsable de los desvelos, de los miedos de los mejores navarros se convertía en las semanas previas al 27 de mayo en el llamado a salvar Navarra. Si no, el caos. Y los hombres y mujeres de la Comunidad Foral hablaron el 27 de mayo, el dato cierto, fuerte y claro es que UPPN no consiguió la mayoría absoluta. Así, el socio necesario pasaba a ser el socio deseado. Y en la mejor estructura sainetesca, los insultados, los despreciados, los vilipendiados pasaban a ser los deseados, sin mayor solución de continuidad. ¿Coherencia, para qué? Pero hubo un hecho en todo este sainete, esta vez con tintes de drama, que permitió a unos y otros disfrazar de coherencia mínima el último acto: el comunicado de ETA rompiendo de modo oficial el alto el fuego. La decisión de los hombres y mujeres de Navarra valía ya de poco, Navarra como sujeto político, protagonista y responsable de su futuro volvía de nuevo a segundo plano para dar paso una vez más a ser la Navarra objeto, objeto de afán partidario que jugaron y decidieron populares, socialistas, con ETA como señuelo de sus intereses.

tercer acto

Navarra en multipropiedad

Tenían razón los populares: Navarra se vendía. Y tenían razón los populares, la vendían los socialistas. Lo que nunca dijeron los populares es que se la vendían a ellos y que ellos estaban dispuestos a comprarla. Lo que quizá no sepan los populares (ni sabemos muchos, pero queda la certeza de la lógica) es que si ha sido vendida lo ha podido ser también en la línea que ellos apuntaban, y por lo tanto: ¡en multipropiedad! No lo digo yo, lo dijo el propio presidente Sanz a las pocas horas de su investidura: sin el comunicado de ETA, su cuarta presidencia no se hubiera producido.

Más allá del sainete, está la realidad de una sociedad con deseo de cambio y que se expresará cuantas veces sea necesario. Madrid no puede imponer una sola vez más a Navarra una democracia de baja calidad que no respete el ámbito de decisión de sus ciudadanos. El mapa político de Navarra nada tiene que ver con la pretendida gobernabilidad pactada en Gobelas. Ni UPN puede hacer guiños más allá de gestos intrascendentes a riesgo de que su militancia y votantes acaben bizcos de tanta falsa seña en la partida; ni su pretendida voluntad de formar grupo parlamentario en el Congreso será admitida por parte importante de su electorado ni, por supuesto, por un PP que no permite en su seno diferencias más allá de su rancio españolismo. Pero mucho peor se avecina el panorama de un PSN, forzado a aceptar la indignidad de contravenir la voluntad de sus votantes, de su militancia y de sus dirigentes y representantes. El presidente Zapatero ha perdido una inmejorable oportunidad para hacer pedagogía del Estado plurinacional que tanto predicó al inicio de la legislatura y que practicó en Cataluña y Galicia; anteponer hipotéticos cálculos electorales rindiéndose a las presiones del PP es una clara muestra de incoherencia política y de falta de proyecto. De ETA sería mejor ni hablar, si no fuera porque han sido y son los más interesados en hacer imposible el cambio que anhela la sociedad navarra; un cambio que por supuesto empieza por la convivencia pacífica que sus pistolas, su extorsión y su violencia callejera nos han negado a todos; y su entorno político, en esta situación que vulnera el ámbito de decisión navarro, calla, luego otorga, la componenda PSOE-PP que evita la gobernabilidad con fuerzas abertzales en Nafarroa.

Todo este escenario político repleto de incoherencias sólo obedece a un fenómeno surgido hace ahora poco más de tres años. La unidad en torno a un proyecto político que, mal que les pese a muchos, va más allá de meros símbolos identitarios y que es profundamente plural, social y transversal. Nafarroa Bai nació con la voluntad de aportar a la sociedad un proyecto con nuevas formas de hacer política. Es ese aire fresco y el hartazgo de ser gobernados por los de siempre, como siempre y para lo de siempre es lo que en sólo tres años ha llevado a Nafarroa Bai a ser la segunda fuerza política de Navarra, en algunos casos como el de Pamplona con el doble de representación que la tercera fuerza. Saben todos que esto ya no se detiene. Así que si alguno de los tres actores ha tenido alguna vez la tentación de ver en Nafarroa Bai al apaleado de su sainete, se equivoca… como siempre.

Nos queda camino amplio y limpio por delante, aunque arduo. Nos quedan retos como la articulación de una estructura interna más sólida porque nos lo pide la situación actual; nos queda dar respuesta a todas aquellas voces que piden compartir y militar, trabajar y aportar al proyecto; nos queda trabajo y nos esperan resultados. El reto es nuestro y de todos. De Nafarroa Bai y del conjunto de la sociedad navarra. Desde luego, algo huele a podrido en el Reyno de Navarra.

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Cien días de Gobierno en el Norte de Irlanda

Agosto 27, 2007

Txente Rekondo.- Gabinete Vasco de Análisis Internacional (GAIN)

Ni los más optimistas podían esperar un desarrollo de los acontecimientos como el que ha sucedido tras los primeros cien días de gobierno compartido en el norte de Irlanda. Más allá de las fotografías calificadas de “históricas” de los dirigentes del DUP y el Sinn Féin posando juntos en actitudes relajadas y sonrientes, ambas formaciones han demostrado hasta ahora que son capaces de trabajar juntas en el día a día.

Una reciente encuesta señalaba que tanto Ian Pailey como Martín McGuinness recibían una alta calificación, y llamaba poderosamente la atención que dicha nota no procedía únicamente de los seguidores de cada uno de ellos, sino que la recibían de ambas comunidades. Es cierto también que los detractores de la fórmula actual de gobierno compartido no cejarán en sus intentos por acabar con esa iniciativa, pero de momento no han logrado sus propósitos.
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Los ejemplos sobre la buena actuación conjunta de los ministros del ejecutivo se han sucedido durante estos cien días. La revisión sobre las tasas del agua, algo en lo que coinciden unionistas y republicanos y donde llama la atención, aunque sea de manera anecdótica la postura del DUP, ya que esta formación no ha tenido ningún reparo para aplicar una política diferente a la del Reino Unido en los seis condados, rompiendo indirectamente esa imagen “de unidad indisoluble” que tanto pregonan los dirigentes unionistas.

El aumento del salario de las enfermeras, las ayudas tras las recientes inundaciones, la cooperación “norte-sur” son más pruebas del acierto administrativo de ese gobierno. No obstante, este periodo que algunos han definido como “luna de miel”, a pesar de que preferirían que hubiese sido de “hiel”, va a tener que afrontar dentro de poco algunos retos muy importantes de carácter administrativo. Gerry Adams señalaba que “hacer frente a la desigualdad económica y al sectarismo debe ser prioritario”, como lo debe ser también acabar con la tasa de suicidios entre los sectores más jóvenes de la población en los seis condados.

La firma del Acta de la Lengua Irlandesa, el futuro de la antigua cárcel de Maze (estadio o Centro Internacional para la Transformación de Conflictos), la selección académica, la financiación de los servicios públicos, la división administrativa, y sobre todo la transferencia de plenos poderes sobre justicia y policía, son temas de calado sobre los que DUP y Sinn Féin mantienen posturas encontradas.

Pero probablemente sean los obstáculos de marcado contenido político los que más cueste sortear. Varios factores en torno al DUP y su futuro pueden desnivelar la balanza hacia un lado u otro. Desde que el partido de Ian Paisley logró la posición hegemónica dentro del unionismo, el derrotado UUP no ha cesado de luchar para recuperar su posición, aunque los resultados no han sido los deseados. De ahí que haya voces que apuestan por la formación de un nuevo partido político que aglutine a las dos formaciones unionistas mayoritarias, una especie de Partido Unionista “a secas”.

Ian Paisley no quiere ni oír hablar de esa opción, es más, sigue buscando derrotar definitivamente a su histórico rival. Y aquí entra en escena también el futuro del dirigente unionista, que debido a su elevada edad no puede permanecer mucho tiempo más al frente del partido. Y entonces, tras su marcha, las luchas internas pueden asomar y llevar a una fragmentación del DUP. De hecho, algunas voces críticas se han oído del entorno de agrupaciones religiosas, de antiguos miembros de la policía o de sus familiares, que no ven con buenos ojos este gobierno conjunto con el Sinn Féin.

La normalización política parece que sigue su curso, pero eso no es óbice para señalar la existencia de situaciones ligadas al pasado no muy lejano y que enturbian en cierta manera las descripciones optimistas de la situación. La necesidad de investigar la relación de las fuerzas británicas con los grupos paramilitares lealistas en su acoso a la comunidad nacionalista, los desfiles y provocaciones que éstos generan, los intentos de reclutamiento por parte de la policía de “colaboradores y soplones”, o los conflictos generados por grupos como la UDA que lejos de abandonar las armas hacen uso de ellas para seguir ejerciendo acciones mafiosas y de extorsión.

Si el IRA ya puso sus armas “fuera de uso” es el momento para que las organizaciones lealistas hagan lo propio, y también para que la clase política unionista muestre públicamente la misma firmeza en ese sentido que la que mantuvieron en el pasado ante el movimiento republicano.

El comienzo del nuevo curso político puede verse afectado además por toros dos acontecimientos. Por un lado están las amenazas de un diputado del DUP que valiéndose de su inmunidad parlamentaria pretender anunciar el nombre de un alto cargo del Sinn Féin que habría colaborado con los británicos. La tormenta política que puede seguir a ese anuncio puede ser importante, como lo es el momento elegido para hacerlo, cuando la campaña del movimiento republicano para esclarecer la “colaboración entre británicos y lealistas” está en su cenit y cuando el balance del gobierno compartido es positivo.

Y por otro lado está la posibilidad de que el nuevo primer ministro británico, Gordon Brown, adelante las elecciones parlamentarias para el próximo otoño, aprovechando las buenas perspectivas que le dan las encuestas a su partido y sobre todo colocando a los conservadores en una delicada situación. De confirmarse ese adelanto, las incidencias del mismo sobre la situación en los seis condados son más que evidentes. Y probablemente, los partidos políticos tengan que dejar de lado su labor gubernamental para centrarse en una nueva campaña electoral, y eso puede ser en cierto punto perjudicial para la experiencia puesta en marcha hace cien días.

Los avances del proceso de paz y las transformaciones del complejo teatro político y social del norte de Irlanda son evidentes. Por ello podemos hablar de una lectura más positiva que negativa de estos cien días de gobierno compartido, pero todavía queda mucho camino por recorrer, y si se hace de forma conjunta el acercamiento entre las dos comunidades será más palpable y el proceso de paz podrá llegar a buen puerto.